
Nacemos y crecemos de manera lineal, en un principio, invaucados por la estúpida educación que recibimos. "Hemos de vivir en el perdón, en el amor y servicio" Hemos de ser pues, robots que acúan bajo una "mano" que mece nuestras cunas y que tan siquiera sabe lo que quiere.
Pues bien, debido a tal aspecto clonado que modifica y condiciona nuestras personalidades (hasta el punto de hacer que nos perderdamos en nuestro imaginario y catastrófico laberinto mental), debido a que han idealizado el causante de nuestra felicidad en un único concepto: "amor"; este se ha convertido en nuestra más potente fuerza de debilidad.
Anhelamos sentirnos queridos, de hecho, deseamos hacerlo hasta tal punto, que lo convertimos en la primera de las prioridades de nuestras vidas. Además, a veces lo encontramos y esto nos hace intensamente felices. Ponemos en un pedestal al ser amado y del que recibimos tal amor; nos perdemos de entre la gente, paralizamos el tiempo, nos aislamos y convertimos a aquella persona en el sentido ínfimo al que dirijimos nuestros días.
Por desgracia o no, nada es eterno, y lo que creemos que lo es, pronto se acaba con la muerte. Y es, precisamente, en este momento, cuando todo termina, en el que despertamos de nuestro sueño ideal. Perdimos el sentido, no lo encontramos, ¿dónde estaba antes de haber encontrado a aquel ser? el amor genera amnesia, nos bloquea, nos ciega, nos volvemos estúpidos, hace que no encontremos nada más allá.
Pues querido amigo, aunque ella haya cambiado tu vida, antes de ella tenías otra. Intenta recordar lo que te generaba sonrisas entrañables y repite dichas acciones. Aprovéchate de tus amigos, deja que te quieran, enriquécete, vive... No dejes que la nostalgia se adueñe de tu pensamiento, ni la de los momentos buenos, pues ahora no podrás aprovecharte de ellos. Permite que la adrenalina corroa tu cuerpo, deja que te explote el riego sanguineo, atrévete, haz que se te pongan los pelos de punta, este es el momento de vivir al límite, para alegrarte de vivir.
Un día escríbi un ensayo en el que idealizaba, como cualquiera, el amor hacia nuestra pareja, o la que lo era. Realicé una escala de valores en la cual, este amor permanecía en detrimento de otros hacia otras acciones o aficiones tales como la fotografía. Me hiciste saber tu descuerdo hacia dicha escala, me demostraste cuan felicidad te generaba hacer un "click". Sin lugar a dudas, tenías razón, pero ahí estaba el amor presente para cegarnos. No dejes que lo haga contigo.
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