
Así funciona el "saco": por un lado, encontramos a aquellos que viven en sus burbujas personalizadas y aparentan traer consigo una especie de área que les rodea, la cual hemos de respetar. Se trata, pues, de aquellos que muchas veces tachamos de locos, individualistas o, simplemente, inalcanzables; por ser personas con un flujo de sentidos al aire que no podemos controlar. Por otro lado, tic-tac-tic-tac... aquí están. Ellos son los que siempre están a la retaguardia, con un sistema ocular hiperactivo que no cesa ni cuando las sombras se adueñan del territorio. Todo quieren saberlo, de hecho, creen hacerlo. Hablamos, pues, de aquellos que, a fin de cuentas, viven más la vida del globo a, b, o c; que las que les ha sido atribuida. Así, en el momento en que abramos el saco y lo hagamos fluctuar, esta de sobra decir lo que ocurrirá: los fuertes del grupo A, seguirán con su área intacta. Por el contrario, los débiles, o más bien, los situados en un contexto que no les pertenece, se desvanecerán.
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