Pero, ¿qué coño está pasando? De un momento a otro, de manera intrépida y acelerándose a un pestañeo; se produce una controversia mental que, aunque no supere la talla del everest, imposibilita su escalada. Esta vez, pues, se trata de una sensiblería que se presenta con garras y lentes coloridas que suscitan al engaño. ¡Por el amor de dios! hasta la materialidad, existencia, realidad; estan siendo impugnadas por nuestra mente o yo que sé qué. Pues bien, no nos quedará otra que volver nuestro paladar agrio con granizada de limón y esperar a que se difumine lo anterior. Aunque si lo deseamos, también podremos distraernos observando carteles con letras luminosas, que danzan idílicamente; como si no se asemejaran a nuestra anarquía mental.
Buenas noches
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