jueves, 20 de mayo de 2010

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Hay momentos buenos, ¿otros? no tanto. Vulnerables nos hace, a los
humanos: la nostalgia. Así pues, existe la nostalgia repetitiva y el "sentir", ¡oh ese sentir tan peculiar! no deja de reiterarse de esa manera tan abominable. Por si fuera poco, nuestra mente se encierra, está atrapada, no funciona. Por su lado, las neuronas consternadas vituperan de las demás; y los neurotransmisores han sorteado vivir al margen de esta situación tan caótica. A su vez, el cuerpo, confundido y desconcertado vive a lo suyo y, la locura, desde fuera; se hace evidente.

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