
Los marínibil añaden una pizca de música al desayuno de los lounes. "Ayuda a distraer nuestras mentes", afirman; pues la semana puede ser muy larga y perra. Algunos días son impredecibles, ¿otros? no tanto. De hecho existen aquellos en los que cualquier movimiento está programado, los pasos se trazan en línea recta y, por si fuera poco, estos son los que abundan en los años que nos tocan. En contra, los marínibil odian los planes. Por ello, intentan contentar sus cuerpos con cualquier minuciosidad de la vida, cualquier ínfima fracción del día a día.
¡YO TAMBIÉN QUIERO SER MARÍNIBIL!
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