Y tan efectivos fueron, el recital y pócima de la moradora del tercero, que asemejándose a un rayo; el edificio quedó ausente de luminosidad. El más jovencito marínibil, probó con todos y cada uno de los interruptores de su hogar; pero no había manera. Y fue,precisamente, en esta oscuridad; cuando la musa y numen de esta perspicaz familia, soplaron como la más atruendosa de las bocanadas de aire. "¡Reunión en el salón, ahora!"_exclamó la Marínibil enmayusculada_"Tú saca el claxon y pitonea hasta que te quedes sin respiración. Tú saca el ukelele y no dejes de tocarlo aunque ni una mísera canción y nota puedas tocar. El resto a recitar versos y ¡al abordaje!" Se ha escapado, pero la encontraremos; sino lo hacemos, esperemos que nos eche en falta y vuelva, ¡ojalá pronto!, pero que vuelva.
¡AL RESCATE, MARÍNIBIL!
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