Y preguntaron más de una vez, a los marínibil, a qué se debía la gran devoción y entusiasmo que sentían por este "pájaro". Pues bien, se trata de un gallo; y su descripción resultaría algo rídicula, dado que a ojos se hace evidente. Lo que si es digno de mencionar, es su principal cometido. Y resulta, que estos animalitos sonorizan el diario amanecer, y, en consecuencia; la consumación de las sombras, oscuridad: noche.
En tiempos no muy remotos, los pasillos del alma marínibil se presentaban tremebundos. Sus días no venían acompañados de otra cosa que de colores que caprichosamente se decantaban por el grisáceo; desgradables cosquilleos corporales y, por si fuera poco, una persistente sensación que resultaba de lo pavoroso y aterrador. "No se trata más que de épocas, y todos y cada uno de nosotros las vivimos afortunadamente" afirman. "No obstante, no debemos olvidarnos nunca de la base que soporta el cambio, de la clave que difumina las tinieblas". Y es esta, prescisamente, la que no se debe de olvidar. Nuestro cacareo será cada día mejor, cuántas más noches se acontezcan.
a continuar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario